ENTREVISTA A MARÍA DE LOS ÁNGELES FLÓREZ, EMBAJADORA DE CUBA ANTE LA UNESCO
LOLA GARCÍA-AJOFRÍN. Publicado en ESCUELA, el 3 de mayo de 2012.
El 26 de septiembre de 1960, Fidel Castro anunció, en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que Cuba sería el primer país en América que no tendría ni un solo analfabeto. La Isla contaba entonces con casi la mitad de la población infantil fuera de los colegios –550.000 niños de 6 a 14 años–. Para dar un vuelco a las cifras, con la Ley 680 de 23 de diciembre, se crearon 10.000 plazas de maestros; se desarrolló el plan de estudios Ana Betancourt, para 150.000 campesinas; 69 campamentos pasaron a ser centros educativos bajo la política “convertir los cuarteles en escuelas” y se instauraron Facultades de Obreros y Campesinos. Uno de los planes más ambiciosos fue la llamada campaña de Alfabetización, que se inició en 1961. De ser una Isla con más de un 20% de analfabetos en 1958 a que Castro declarara Cuba en la Plaza de la Revolución José Martí, como Territorio Libre de Analfabetismo (3,9%) pasaron solo tres años. Se calcula que en un año, se alfabetizaron 707.212 personas y 1961 se proclamó en Cuba como “Año de la Educación”.
La UNESCO ha celebrado en diversas ocasiones la rápida alfabetización del territorio cubano, así como sus buenos resultados educativos respecto a los países vecinos en sus dos últimos estudios regionales (SERCE), de 2001 y 2006, en los que los estudiantes cubanos se situaron en primera posición. La embajadora de Cuba ante la UNESCO, María de los Ángeles Florez, explica en esta entrevista los elementos que prestigiaron la educación cubana. Pese a las dificultades del momento, como la escasez del profesorado o la falta de expectativas de los más jóvenes, la fuerte apuesta por la inclusión, explica la embajadora, es una de las lecciones que se puede aprender de la Isla.
¿Por qué cree que Cuba puntúa en educación en evaluaciones como SERCE con una diferencia tan grande respecto a países vecinos?
Las explicaciones de estos resultados son multifactoriales, pero tienen su origen en que desde el triunfo de la Revolución, la educación es una de las preocupaciones y atenciones de primera línea del estado cubano, que aún en las grandes crisis que hemos pasado, nunca se ha quedado un niño sin escuela y un maestro sin trabajo. Que la educación es una tarea de todos, donde se integran todos los factores de la sociedad. Existe un grupo de fortalezas desarrolladas por el Sistema Nacional de Educación y la sociedad cubana toda que pudieran tenerse en cuenta, como experiencias positivas. Las más trascendentales son: la voluntad política del Estado Cubano a favor de la Educación; la consolidación y enriquecimiento de una teoría pedagógica nacional; la conformación y perfeccionamiento del currículo escolar; los planes de estudio y sus libros de texto y orientaciones metodológicas; la formación inicial y permanente del personal docente, y el trabajo metodológico –lo que algunos compañeros llaman ‘el arma secreta de Cuba en los estudios regionales de evaluación de la calidad de la educación’–.
Ha pasado medio siglo de la Revolución, ¿cómo se ha trabajado en años posteriores?
A una infraestructura material de la Educación, creada por un genuino “Estado Docente”, se ha unido un constante impulso político a la superación de la población adulta. En los años 70 y 80 se libraron con éxito la “Batalla por el 6º grado”, primero, y la “Batalla por el 9º grado”, después. Hoy en día, Cuba cuenta con un nivel educativo promedio superior a la educación media básica y se continúa impulsando el estudio y la superación entre su población, en pos del logro de una “cultura general integral”. En ese sentido, se han desarrollado, en los últimos años, numerosos cursos de “Universidad para todos”, para lo cual se han creado dos canales educativos de cobertura nacional, entre otras muchas iniciativas.
¿Qué papel ha jugado la inclusión?
Muy fuerte. Más importante que los datos de resultados académicos, se podrá apreciar comportamientos tan deseables como el hecho de que las escuelas cubanas alcanzan resultados igual de elevados con independencia de que sean urbanas o rurales, así como que las niñas participantes obtienen mejores resultados que sus pares varones en casi todas las pruebas practicadas, además se obtienen con independencia de diferencias entre las condiciones económicas y culturales de las familias de los estudiantes; es decir, con un elevado grado de equidad social. Es decir, en el caso de Cuba puede hablarse de resultados exitosos en un contexto de elevada inclusión social, además.
¿Qué podrían aprender de Cuba los países de la región en materia de educación?
Cuba posee un sistema nacional de educación organizado en subsistemas entre los cuales hay articulaciones y relaciones, que aun son perfectibles, pero esa organización ha garantizado el acceso gratuito a la educación de toda la población, la continuidad de los estudios a lo largo de la vida y el aumento de los niveles culturales en todas las regiones del país. Hay una estrecha relación entre la escuela, la familia y la comunidad. El trabajo educativo en cada institución parte de una caracterización de la comunidad y de cada estudiante, que permite un trabajo diferenciado desde un diagnóstico de las potencialidades de cada educando. Se concibe además una atención preventiva a los niños y niñas que presentan dificultades en su aprendizaje. La preparación en torno a temas pedagógicos es recibida por los educadores cubanos a través de un sistema de centros y actividades de formación permanente y el maestro cubano dispone de un conjunto de recursos pedagógicos que apoyan su gestión, como son las orientaciones metodológicas para el docente, software educativos confeccionados en el país de acuerdo con los programas escolares y otros medios audiovisuales.
¿Cree que el Sistema Educativo de Cuba es extrapolable a otros países con regímenes políticos distintos?
Buenas prácticas cubanas han funcionado en otros contextos y han dado excelentes resultados, tanto en la educación básica como en la alfabetización, flagelo aun presente en muchos países, y ha quedado claro que lo principal es la voluntad de los gobiernos de enfrentar los problemas de la educación con decisión y pensando en el beneficio de sus pueblos. Es mucho lo que pueden hacer los gobiernos nacionales para mejorar el servicio educativo en su nación, que es, por demás, un deber humano elemental y universal, refrendado por las Constituciones de todos los Estados de Derecho y por los documentos emitidos en ese ámbito por el sistema de organismos de las Naciones Unidas.
¿Cree que el sistema educativo cubano sería eficiente para preparar a los alumnos para competir en un mercado global?
El sistema educativo cubano no tiene dentro de sus prioridades la formación para la competencia en el mercado, está centrado en el desarrollo de las potencialidades del ser humano. Nos interesa mucho formar a las nuevas generaciones, y al pueblo en general, en profundos sentimientos patrióticos y revolucionarios; hombres y mujeres comprometidas con la Revolución, entregados a la causa de los humildes, para los humildes y por los humildes; responsables, laboriosos y solidarios, con sólidos conocimientos y con una cultura general integral, preparados no solo para conocer e interpretar el mundo que nos rodea, sino en capacidad también de su transformación. De hecho, los especialistas cubanos demuestran sus capacidades en la colaboración internacional en muchos países y revelan las fortalezas de la educación en numerosos campos del quehacer cultural, deportivo y científico , a la par de otros especialistas.
¿Qué tiene todavía el sistema educativo que mejorar?
En fecha reciente se realizó en el país el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y como primera exigencia en relación con la Educación la demanda de: “Continuar avanzando en la elevación de la calidad y rigor del proceso docente-educativo, jerarquizar la superación permanente, el enaltecimiento y atención del personal docente, y el papel de la familia en la educación de los niños y jóvenes”.
Licenciada en Derecho por la Universidad de la Habana, la embajadora de Cuba ante la UNESCO, María de los Ángeles Flórez (La Habana, 1938), cuenta con una larga trayectoria en el ámbito internacional. Inició su carrera profesional en el Ministerio de Asuntos Internacionales de Cuba, en 1961, y desde entonces, ha ocupado distintos puestos institucionales. En 2009, fue nombrada embajadora permanente de Cuba ante la UNESCO, cargo que ocupa hasta hoy.


